Les comparto unas palabras acerca de este fragmento de una charla de Alex Rovira:
“Cuando me siento bien, a gusto conmigo mismo, las posibilidades de que pueda afrontar la vida desde un perspectiva de dignidad, sinceridad, fortaleza, amor y realidad son inmejorables” (Satir, V. 2007).
Rovira refuerza esta idea haciendo hincapié en la mirada que sobre el otro tenemos: el poder transformador de una “mirada apreciativa que da alas”. Para graficarla, toma el ejemplo de Hikari Ōe, un niño autista que, bajo la mirada atenta de sus padres llegó a ser un gran músico contemporáneo. Kenzaburō Ōe, su padre, durante todo este camino de acompañar a su hijo, se dedicó a escribir… a tal punto que en 1994 recibió el Nobel de Literatura. ¿Por qué menciono a padre e hijo en estas palabras? Porque nos muestra de un modo exquisito y único el concepto de identidad familiar, como aquello que nos distingue como miembros de una familia en particular, con una impronta definida. El cultivo de las virtudes de los padres fructificó en la vida del hijo y en la suya propia. Es una riqueza que se derrama hacia los demás, en este caso a través de la música y la literatura.
Como orientadores familiares, tenemos una gran tarea: caminar con las familias para que puedan descubrir su propia identidad y riqueza, lo que las llevará a fortalecerse y poder enfrentar las dificultades y desafíos de la vida con una mirada que descubra las posibilidades que ésta ofrece.
Material citado:
Satir,V.(2007). Peoplemaking. Autoestima: El manantial de la energía personal. El arte de crear una familia. Del nuevo extremo. Buenos Aires.

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