lunes, 19 de octubre de 2020

La Gran Ola de Kanagawa

 

 

     La Gran Ola de Kanagawa, del artista japonés Katsuchika Hokusai, data de 1829. Es parte de una serie de pinturas sobre el monte Fuji, que en este caso se ve a lo lejos, bastante más pequeño que la gran ola que domina el cuadro. Las formas empleadas en el mismo son flexibles, indicando movimiento y fuerza. Incluso el monte no está representado con formas rígidas, sino ligeramente curvadas. La elección del color también pone de manifiesto la potencia que se le quiere dar a la ola. El azul prusia (uso novedoso en esa época y lugar) y el blanco destacan por sobre el fondo gris de un cielo encapotado y comparte con el monte esos colores, contrastando a la vez con el tenue color madera de las barcas. La espuma del mar se abalanza con forma como de garras sobre las barcas, y sin solución de continuidad, parece convertirse en nieve que cae sobre el monte. Los hombres de las barcas, también en blanco y azul (ligeramente más suave que el azul dominante), permanecen todos juntos en un sector de la misma, en posición que da sensación de quietud.  Los colores parecieran querer unificar la ferocidad de la ola y la firmeza del monte Fuji, como partes de una misma naturaleza, mientras los tonos usados en los hombres sugieren que forman parte de ella, aunque débiles frente a los embates del temporal.
  
    Esta obra está hecha con la técnica de los ukiyo-e, o xilografía, en la que a través de planchas de madera se van imprimiendo sucesivamente las formas y colores de la escena que se quiere representar. Esta técnica propiamente oriental, era parte de la cultura artística japonesa de la época. Tanto la técnica como el tema de la obra nos dan a conocer elementos propios de la cultura y cosmovisión japonesa: el monte Fuji, el mar, que son elementos de la geografía  que marcan la vida y la historia de la sociedad que habita Japón. Es la fuerza de esa naturaleza, que en ocasiones se manifiesta con una fuerza descomunal, la que Hokusai quiere comunicar a través de su obra.
  
    Si tuviera que hacerle una pregunta a la obra sería: ¿Se siente el artista representado en esos hombres de las barcas que enfrentan la gran ola? ¿Por qué?
En la gran ola de Kaganawa podemos ver aquellas vicisitudes de la vida que agobian y ponen a prueba la existencia del hombre. Los hombres se afanan por sostenerse en la barca, todos juntos.  Así la familia, frente a las crisis y conflictos propios de la vida, debe aferrarse a la barca, tratar de mantener la calma y permanecer unidos. La orientación familiar puede ser la herramienta que colabore con los navegantes y les permita levantar la mirada y reconocer, aunque parezca lejana y pequeña en ese momento de zozobra, su identidad familiar, las fortalezas que le son propias y que los sostienen, así como el monte Fuji, símbolo de la identidad japonesa, permanece firme e imponente ante la tempestad.    

1 comentario:

  1. Excelente pregunta. El artista pinto la ola en varias ocasiones en su vida, una de joven, una de adulto y esta a los 70 años. Esta versión es la mejor de todas, no solo técnica sino en cuanto a poder de comunicación de los sentimientos que el quiso transmitir.

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