jueves, 15 de octubre de 2020

Creatividad y Orientación Familiar

   Cada familia, a lo largo de su ciclo vital, se encuentra con momentos de mayor o menor conflictividad. Dificultades propias de la etapa de la vida que transitan o dificultades que surgen de su dinámica de relación. También problemas que no tienen origen en la propia familia, sino que proceden del exterior pero que la afectan profundamente. Ante estas dificultades, acuden al orientador familiar. Hay una solución que no encuentran y buscan en él la respuesta a esa inquietud. He aquí un desafío importante para el orientador: hacer de su espacio ese “oasis de tranquilidad” donde la familia pueda, a partir de los recursos que posee, de sus fortalezas y desde su propia identidad, pensasr caminos para enfrentar aquello que la aflige.

Muchas veces relacionamos creatividad exclusivamente con las expresiones artísticas (música, dibujo, escultura…). John Cleese nos lleva a mirarlo de otra manera: la creatividad, más que un talento que unos tienen y otros no, es aquel modo de proceder que nos permite buscar diversas soluciones a un problema y escoger la mejor, la que más se adapta a la situación. Esto requiere de nosotros, dice el actor, la decisión de tomarnos un tiempo y un espacio específicos para poder volcarnos a ello, y buscar no la respuesta más rápida, sino la mejor y en base a ello tomar decisiones y ejecutar lo decidido.

El orientador familiar tiene en sus manos la posibilidad de que el encuentro con la familia se constituya en ese espacio que le permite salir de la presión habitual, en ese tiempo que se toman, cortando con las obligaciones cotidianas para, como dice Cleese, “hacer cosas importantes que no son urgentes, como pensar” (aunque a veces sí haya cuestiones de urgente resolución). Trabajar con la familia de manera tal que, más que desear resolver inmediatamente, “mágicamente” su problema, comiencen a buscar los posibles caminos para hacerlo, escoger el mejor y llevarlo adelante.

Como en la experiencia con la cinta de Moebius de Ligya Clark, “la obra es el acto de hacer la obra”: la familia es esa obra, pero no es el orientador quien la realiza, sino la propia familia que, “caminando” va dándole forma. La tarea del orientador es acompañar, ayudarle a descubrir los elementos con los que ya cuenta, acercarle herramientas que faciliten la realización de la obra. Pero es la familia la protagonista de la misma. 

Un ingrediente indispensable para que pueda darse este proceso de creatividad en la orientación de familias es la generación de un clima en el que se desarrolle la confianza en sí mismos, en sus propias posibilidades. Un clima de trabajo donde también el humor tenga espacio, lo que no significa que se tome menos en serio la tarea. Este clima de confianza será alimento para que se despliegue una comunicación interpersonal que lleve a la apertura y al encuentro con el orientador, pero principal y fundamentalmente entre los propios miembros de la familia, comprometidos el uno con el otro en la búsqueda de alcanzar un mejor “nosotros”.

 

Bibliografía:

 

Video Lygia Clark

Cleese, J. (s.f.). John Cleese on Creativity in Management. Recuperado

Abril de 2020, de https://www.youtube.com/watch?v=Pb5oIIPO62g

Polaino, A. La madurez personal como factor en la comunicación conyugal y la coexistencia familiar.

González Alonso, C. Los analfabetos del siglo XXI: ¿quiénes serán? Vida Económica.

Barría, C. (21 de febrero de 2018). Así funciona el cerebro de las personas creativas según Roger Beaty, experto en neurociencia cognitiva de la Universidad de Harvard. BBC. Recuperado el 21 de julio de 2020, de https://www.bbc.com/mundo/noticias-43089118


1 comentario:

  1. Muy buen post, el ejercicio del Caminando relacionado a la familia es un disparador para reflexionar sobre que significa ir caminando juntos, con nuestras individualidades, pero juntos como familia. Gracias pro este post

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